En el día de hoy, el Presidente de COPYME, D. Salvador Bellido Macías, ha remitido por registro al Consejero de Economía y Consumo, D. Fernando Merry del Val, una carta con la opinión de COPYME sobre el anteproyecto de modernización del comercio publicado por los medios de comunicación el pasado día 4.
Excmo. Sr. D. Fernando Merry del Val y Díez de Ribera
Consejero de Economía y Consumo
Consejería de Economía y Consumo
Príncipe de Vergara nº 132
28002 – Madrid
Estimado Consejero:
La aparición en diferentes medios de comunicación, el pasado 4 de Abril, de parte del contenido del Anteproyecto de Ley de Modernización del Comercio, nos llena de inquietud, ya que nos encontramos nuevamente ante una decisión unilateral tomada por el Gobierno regional, sin contar con el Comercio madrileño, y sin haber anunciado de su voluntad de llevarla a cabo en el programa electoral.
Consideramos que el contenido de este Anteproyecto debería haber sido planteado en el lugar que corresponde, el Consejo para la Promoción del Comercio de la Comunidad de Madrid, donde participamos los sindicatos y las organizaciones representativas del comercio, previamente. Es evidente, que este es el órgano que debería haber debatido acerca del contenido del mismo. La voluntad de este Gobierno regional no ha sido esta, y ha trasladado el debate a los medios de comunicación, motivo pro el cual nuestra organización tiene que participar en el mismo de forma pública. Así, a través de la presente, le trasladamos al mismo tiempo que a los medios de comunicación, la postura de COPYME y sus organizaciones comerciales, ante las propuestas contenidas en el citado Anteproyecto.
Suprimir la licencia de venta de alcohol.
Un Gobierno liberal como el suyo, se empeñó en duplicar una medida que la experiencia ha mostrado ineficaz, y que persigue prohibir a los comerciantes la venta de un producto legal a partir de una hora determinada, utilizando subterfugios paternalistas. Esta medida y “sui generis”, ha sido débilmente protegida por la propia Administración que implantó esa norma.
Estamos absolutamente de acuerdo en controlar la venta de alcohol o tabaco a menores, pero es ridículo poner horarios para la venta de este tipo de productos legales, y recibidos por el comerciante con el preceptivo sello del Estado.
Las Administraciones ya disponen de medidas para perseguir a los infractores, y su ineficacia o ineptitud no puede ser la causa de una prohibición, aún menos en un Gobierno liberal.
Suprimir la limitación horaria.
La actual regulación contempla una amplitud horaria de 90 horas semanales, lo que implica que el comerciante dispone de 15 horas diarias de apertura diaria durante treinta semanas del año, y de más de doce en el caso de decidir abrir los 22 festivos que cuentan con apertura por decisión del Gobierno regional, y con la oposición de COPYME entre otras organizaciones representativas del comercio madrileño.
Esta amplitud horaria es más que suficiente, como lo demuestra que más del 90% del comercio madrileño no llega a consumir toda la amplitud horaria que la legislación le permite.
Por tanto, aquellos comercios que consideren que han de abrir más horas, muy probablemente deban realizar un estudio acerca de qué horario deben ejecutar en sus establecimientos, ya que sus pretensiones están lejos no sólo de la amplísima mayoría del comercio madrileño y español, sino también del europeo.
Por otro lado, la afirmación de que una mayor amplitud horaria genere puestos de trabajo, no lo dudamos en cuanto a su número. Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de su calidad y sus prestaciones económicas, y menos aún, acerca de los puestos de trabajo estables y a tiempo completo que esta medida destruirá en comercios tradicionales.
Igualmente, estamos en desacuerdo ante la afirmación de que esta Ley pretende adecuar los horarios a las necesidades de los consumidores, ya que las encuestas del CIS no han mostrado esta demanda de los ciudadanos, a pesar de que, de manera recurrente, se les ha planteado esta pregunta y no otras al respecto de la amplitud horaria de la Administración, la Banca, u otros servicios, de manera capciosa en nuestra opinión.
Por último, también se argumenta que esta medida mejorará la competitividad, y reducirá la inflación.
Al respecto de la primera, absolutamente todos los estudios realizados no sólo en España, sino en Europa desligan gran amplitud horaria y competitividad, quizás, causa principal que explica nuestra menor competitividad; y con respecto a la inflación, resaltar que el cuadro comparativo del IPC por autonomía desde 2004, primer año natural de Gobierno regional de Esperanza Aguirre, y fecha en la que ya se “disfrutaba” de un mayor horario que otras autonomías, e incluso, de la insólita apertura los 365 días del año de un Centro Comercial, hasta febrero de 2008, no muestra ninguna diferencia entre Madrid y País Vasco, ya que ambas autonomías cuentan con una subida de IPC, principal dato de inflación, del 14,4%, es decir, idéntica. Circunstancia que se produce a pesar de que en el País Vasco no se abre ningún domingo, ni festivo y los comercios “sólo” disponen de 72 horas de amplitud de horario comercial.
Simplificar la ampliación
Implantar por Ley el permiso para “regalar” un 30% de ampliación a los propietarios de los Centros Comerciales, los cuales, en gran medida, son inmobiliarias, parece reflejar un “regalo” a un sector que a pesar de haber tenido ingentes beneficios durante más de una década, apenas seis meses de crisis, ha llevado a la suspensión de pagos a un buen número de empresas.
Esta situación representa una circunstancia inédita en el ámbito empresarial, y habrá de estudiarse en las Escuelas de Negocios, como modelos de toma de decisiones erróneas y fracaso de modelos de gestión.
Por tanto, la decisión de facilitar los cambios de titularidad o ampliación, nos parece una medida igualmente negativa, a la que nos oponemos si los parámetro son los que han enunciado los medios de comunicación.
Dinamizar las Ferias.
La decisión de flexibilizar la autorización de Ferias o exposiciones, pasa por ser la única medida positiva, si bien habría que indicar que este flexibilización, debería animar a la Administración a llevar a cabo una mayor vigilancia del cumplimiento de la normativa ferial de nuestra Comunidad Autónoma, que en muchas ocasiones es traspasada. Asimismo, esta medida debería contener algunos controles, para que la actividad ferial sea esto y no un competidor en paralelo con el canal tradicional, circunstancia que ya ocurre con alguna Feria, cuyo objetivo es la venta de producto y destockaje, áreas para las que no está diseñada la actividad ferial.
De este modo, nuestra posición al respecto de las informaciones aparecidas en los medidos de comunicación es de frontal oposición, ya que consideramos que esta Ley persigue una acción benefactora con determinadas empresas ubicadas en la Comunidad de Madrid, pero que no representan a la mayoría del Comercio, y, parece reflejar, una medida “ad hoc” para beneficiar a un pequeño número de empresas con gran poder de lobbie, sobre el resto, aduciendo, nuevamente, subterfugios pueriles que difícilmente pueden ser creíbles por los empresarios del comercio madrileño.
Finalmente, resaltar que esta mayor amplitud horaria supondrá un mayor gasto energético en nuestra Comunidad, revelándose así, como una medida contradictoria con la Campaña “Madrid Ahorra con Energía” cuyo objetivo es la concienciación de los usuarios en el consumo adecuado de la energía, que usted ha apoyado públicamente en varias ocasiones.
Atentamente,
Fdo.: Salvador Bellido Macías
Presidente